Cuando formamos parte de una experiencia formativa presencial es fácil resolver desacuerdos o gestionar momentos conflictivos deteniéndonos y tomando un café. ¿Por qué lo creo así? Si pasamos un momento distendido reflexionando acerca de cómo se va dando la situación, de lo que esperábamos y lo que llevamos conseguido, de qué podemos mejorar,... probablemente consigamos resultados positivos rápidamente. Sin embargo, cuando la situación es virtual, cambia. Debemos tener claro qué queremos que llegue a todos y qué solo a unos cuantos. Tenemos que tratar de dinamizar de la manera más cercana posible y animar con frecuencia.
Una cuestión que se nos plantea en la enseñanza virtual es el uso de rúbricas. Estas facilitan que el alumnado sepa con antelación lo que se le va a pedir y pueda ajustar sus intervenciones dependiendo de lo que espere conseguir. En mi caso, utilizaría una rúbrica general para que el alumnado sepa que se valorará en el desarrollo del curso. Por ejemplo, en un curso, en el que se enseña a trabajar de forma colaborativa utilizaría la siguiente:
https://es.slideshare.net/LauraGonzlezAlonso1/rbricas-actividad-colaborativapdf